
Si bien el primer pilar del matrimonio es el amor (o por lo menos en mi caso, así funciona) hay otro pilar muy importante, que en los últimos años ha cobrado un auge impresionante, es el billete.
Hoy, la gente se casa por dinero, cuantas veces no hemos visto una de esas parejas disparejas en donde el lazo que los une es un collar de diamantes, un auto nuevo o cualquier articulo de lujo que emane el signo de pesos.
¿Porqué?
Quiero suponer que buscan estabilidad, quieren asegurar su futuro y si encuentran a una persona que los cuida, los protege y les cumple los caprichos, están dispuestos a sacrificar su felicidad por tener la "certeza" económica que dicho prospecto promete.
El problema con estas personas es que realmente llegan a casarse, muy motivadas y dispuestas a vivir encarceladas en sus mansiones, hasta que se dan cuenta de que el dinero va y viene, que aquel que tuvo millones puede perderlo todo en un segundo y su mundo estable se desvanece de la noche a la mañana y es ahí cuando surgen los arrepentimientos de haber arriesgado lo trascendente por banalidades materiales.
Una relación no puede basarse en acciones de Wall Street, en empresas que pueden caer en banca rota, porque a final de cuentas es más riesgoso que aferrarse a la simple idea de encontrar a tu media naranja, esto se ha demostrado en miles de divorcios donde las personas acaban peleándose por papel y objetos, sin remordimiento alguno.

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